Hoy volví a sentirme un absurdo. Abandonando el tiempo y esperando que el mundo pare de ir tan a prisa. Algunas veces creo que entiendo el ritmo de la vida, y memorizo algunos pasos para no tropezar con nadie y no tener más errores, pero luego la canción cambia y se me presenta desconocida. Entonces el piso se vuelve barro y mis pies tan pesados. Mi mente se pone en blanco, y todos los pensamientos se atropellan entre sí. ¿Por qué nos refugiamos tanto en una idea inexistente como la estabilidad, la universalidad, la permanencia? Es en nuestros locos intentos que tratamos de mantener esa ilusión viva, en lugar de bailar improvisadamente la canción de la vida.