Uno de estos días, voy a robarte un beso. Lo tengo perfectamente calculado, incluso el momento en que tu sorpresa se convertirá en indignación.

Te voy a sostener suavemente, lo suficiente como para que sepas de antemano lo que haré, y te acercaré a mí con la velocidad de un rayo, hasta que nuestros labios se junten dos segundos.

Después de que haga este cobarde movimiento, sé que dirás que no, y yo cerraré ojos, corazón, oídos y boca. Me quedaré en silencio, buscando ansiosamente tu perdón.Luego voy a sonreír, porque eso hacen los maliciosos y los resignados.

Uno de estos días, voy a desanudar la atadura que impusiste con tu amistad y por fin te dejaré ser libre, incluso te daré el beneficio de constatar tus sospechas y saber que tu intuición no estaba equivocada.

Uno de estos días, voy a explotar tus paradigmas y voy a manchar tu impoluto historial de etiquetas y clasificaciones precisas, voy a salir de la estantería donde decidiste colocarme por voluntaria necedad.

Uno de estos días, me voy a hartar de enviarte amor en mis pensamientos, de grabarte en mi memoria olfativa discreta y disimuladamente, de buscar tocarte la piel con apenas las yemas de mis dedos.

Pensé que sería buena idea escribirte esta carta,por si deseas tener preparado el argumento perfecto para rechazarme, ojalá sea uno bueno que no lastime mis sentimientos y te haga generosa y benevolente ante los ojos de tu público.

Voy a apostar todo, incluso sabiendo que lo perderé todo. Luego miraremos a otro lado y descontaremos este suceso de esa lista de imposibilidades que construimos religiosamente, imaginando quizá, que el pretendido día no llegaría.

Lamento no tener la intención de hablar las cosas de antemano, pero espero comprendas que estas medidas son más que necesarias, de otro modo, no existirá una bella historia trágicómica para contar.

Hasta entonces, te envío todo mi amor vía mental.

atte.