No sé si esto le pasa a todo el mundo o solo a mi, pero me he dado cuenta de que los sueños e ilusiones que con tanta esperanza trabajo en corazón, mente y pensamiento, llegan tarde, demasiado tarde para quererlos cuando llegan.

De algun modo creo es el orden natural de las cosas, pues la mente aunque poderosa puede ser un acérrimo enemigo si no se le controla.

La verdad es que nadie sabe realmente lo que quiere y si lo que quiere es autenticamente lo que necesita o lo que le resulta mayormente beneficioso.

Creo que a veces es bueno abstenerse de pensar profundamente en esos anhelos minutos antes de soplar las velas del pastel, el mayor riesgo es que podría cumplirse nuestro deseo.

Entonces, el problema parte justamente del deseo y el deseo es una ilusión de que las cosas funcionarán mejor para nosotros si nos hallamos ante situaciones que estimamos propicias.

Quizá muchos deseen ganarse la loteria y por ende tener mucho dinero, pero casi nadie querría los problemas burocráticos que hay detrás de obtener un premio a través del sistema de loterias del país.

Es porque no vemos el otro lado de la moneda que pensamos que estamos en el lado incorrecto de ella. Pero…¿Y si por una vez, nos sentamos a contemplar todo lo que tenemos y no de lo que carecemos?

Si algo no tenemos entonces debemos ir a por ello, porque despues de todo, el mundo de los deseos es francamente un timo. Uno puede vivir en la insatisfacción de no ver cumplidos ciertos anhelos y esperanzas, pero disfrutar ese estado de mediocridad es lo que nos hará seguir deseando, sabiendo quizá que nunca llegará.

Convenceremos a otros y nos convenceremos incansablemente de que ver cumplida esa expectativa facilitaría nuestra existencia, o peor, nos llenaría de felicidad.

Pero, este es un medio agotador, es cansado y a veces aburrido, imprimir tanta energía en un pensamiento. A veces, saltaremos de pensamiento en pensamiento, de deseo en deseo, olvidaremos que antes ya hemos trabajado en otro deseo y este aunque rezagado se ha acumulado en la pila de deseos por cumplir.

Tarde o temprano, llegará…¿Estaremos preparados para aceptar ese deseo cuando llegue, aunque a destiempo?

Mas valdría cuidar de a dónde nos lleven nuestros anhelos, y mejor aprender a movernos con nuestras pocas e insignificantes fuerzas. Quizá un día nos demos cuenta que los deseos no tienen voluntad ni piernas propias, en cambio, nosotros podemos desarrollar esas dos unicas cosas que necesitamos para movernos, pero si no nos llevan al lado de la riqueza, la fama, la fortuna o ese pretendido y temporal estado de felicidad que tanto deseamos, nos encontraremos en un lugar más libre de problemas y cargas inecesarias, libres de sorpresas inesperadas. Finalmente cada quien elige desde donde trabaja sus más profundos deseos y cuánta energía destina a la realidad y a la fantasía.

Hoy la frase “que se cumplan todos tus deseos” me parece de harto riesgo, por ello solo puedo desearte “que llegue a tí únicamente aquello con lo que puedas lidiar”