He vuelto a tener uno de esos sueños misteriosos que se disuelven en el aire apenas despierto.
Incluso con el inevitable olvido de los detalles,y la certeza de que el sueño se disipará, intentento enumerar las certezas de mi vida, una a una, para volver en mí y recuperar mi lugar en este mundo.
Es mortificante que al despertar y abrir los ojos, los primeros pensamientos sean de culpa y remordimiento, me digo a mis adentros “vaya, que trastornado debo estar”, no considero mi vida como un ejemplo de humanidad, pero tampoco logro comprender porqué y cuando se ha almacenado tanta porquería en mi cabeza.
Para hallar explicaciones creíbles que me hagan aterrizar en tierra firme de una buena vez, hago un inventario de las películas que he visto recientemente y las de la noche anterior, los libros que leo, las noticias y las conversaciones propias y ajenas, y así cada cosa que pienso que consciente o inconscientemente pudieran impresionar mis sentidos me empeño en encontrar la relación de las cosas, pero no encuentro nada que me ayude a identificar el hilo que asegure una explicación sana y racional sobre estas ilusiones.
¿De veras todo proviene de mi cabeza? ¿O es que son avisos del subconsciente, o deseos reprimidos o mensajes del más allá? ¿Pasado, presente o futuro? ¿Metáfora o advertencia? ¿Cómo saberlo? ¿Es que estoy a dos pasos del Prozac y el Risperdal?
Cada vez que intento hablar sobre estos sueños con alguien más, simplemente no puedo, no temo que me tachen de loco sino que estos sueños son simplemente inenarrables, es como describir arte abstracto sin decir que lo es.
En mi propio sueño, debería ser protagonista pero solo observo y presencio el acto, ¿Pero yo formo parte de él o solo miro?
Estos sueños producen melancolía y desazón, en ellos no hay erotismo ni tampoco angustia, no hay historia, solo figuras amorfas, energía, fluidos, cuerpo, electricidad y sonido, vida y muerte compenetrados bajo una luz roja carmesí. Es todo tan crudo y aterrador.
Que terrible es la esencia soñada de la vida y que bellas son las figuraciones, cosas que vemos, cosas que percibimos con la claridad de la cordura…cosas que nos aferran a lo tenebroso.
Al despertar, tomo conciencia del ritmo de mi respiración y escaneo mentalmente mi cuerpo, y así poco a poco busco alguna señal aunque sea mínima que delate la experiencia…¿Pueden ellos darse cuenta? ¿Pueden oler, sentir o ver lo que ha fabricado mi mente?
Respiro profundamente y me obligo a guardar los recuerdos muy dentro de mí. Pasarán al menos 15 minutos antes de retomar mi vida de monotonía y volver a confiar en el control de mis sentidos, la noción de realidad que se quiebra en una noche.